miércoles, 18 de julio de 2007

- DIARIO, de ANA FRANK

El diario de Ana Frank es un impresionante libro de la vida real de una adolescente que narra una serie de hechos históricos junto a sus sentimientos y pensamientos desde que cumple 13 años hasta poco mas de los 15, enmarcada en una situación dramática y con un final trágico.
Ana Frank quería ser periodista y posteriormente, “si tengo talento” novelista. Evidentemente tenía talento, de haber sobrevivido a su amarga experiencia, que duda cabe que hubiera sido una de las mejores dramaturgas del siglo XX.
Entiendo que este libro debería ser de lectura obligatoria en los centros de educación secundaria al remarcar con profunda huella, en el lector adolescente, el efecto pernicioso de la guerra y del racismo.
Ejemplo vivo de solidaridad entre cristianos y judíos, protectores y escondidos respectivamente. Cristianos que no pueden soportar la injusticia que comete el nazismo con los judíos y los ayudan con grave riesgo de sus propias vidas.
El diario narra de una forma que roza la perfección la difícil convivencia entre 7 personas pertenecientes a dos familias, los Frank y los Van Daan a los que posteriormente se les une el señor Dussel. Describiendo tanto momentos de tensión como momentos de reconciliación y perdón. Las “manías” y “egoísmos”propios de cada persona se manifiestan y confrontan entre sí, dando lugar a situaciones difíciles que, finalmente resuelven con inteligencia y buena voluntad. Están escondidos, no pueden salir, viven en una situación de escasez y penurias indignas de una persona, saben que deben hacer un titánico esfuerzo para sobrellevar la situación y lo realizan. La convivencia acaba siendo “llevable”. Tan solo la fatalidad hará que no consigan su propósito.
Ana Frank muestra una madurez impropia de su edad, a pesar de que encerrada en la “casa de atrás” debió de sufrir lo indecible, en el diario se muestra fuerte y comprensiva. La entereza de su mente no se ve mermada en ningún momento, observa los terribles acontecimientos con los que convive con una capacidad que desconcierta al lector, que, al contrario de Ana, se tiene que sentir incapaz de soportar una situación semejante mas allá de una semana.
Ana no se limita a describir los acontecimientos que ocurren en la “casa de atrás” junto a sus pensamientos, sino que los analiza, intenta razonarlos, quiere llegar a la causa de los hechos, tanto tangibles como intangibles. Ana evoluciona a pasos agigantados, al final de su diario, con apenas 15 años es capaz de profundizar en sus ideas hasta llegar a un estado pre-filosófico, que no recurre en ningún momento a estereotipos, nivel intelectual escaso, casi nulo en la adolescencia, por no decir también en la madurez.
Si Ana es precoz en el ámbito intelectual, no lo es en el campo del amor. Ana siente las emociones propias de una adolescente de su edad, la diferencia estriba en como las narra. Descubre con Peter (otro adolescente de la familia Van Daan) el amor y el inicio de la sexualidad e incluso siente una mezcla de celos y lástima de su hermana Margot (unos 3 años mayor que Ana). Sentimientos, todos ellos, no muy diferentes de los de una chica cualquiera de su edad, aunque eso si, reforzados por la dramática situación. Tanto Margot como Ana encuentran en la escritura de cartas un medio de comunicación mejor que el lenguaje hablado, a pesar de convivir continuamente juntas. Esto muestra como el lenguaje escrito cumple unas funciones que complementan a las del lenguaje hablado y que habría que potenciar, escribirse cartas es una excelente forma de comunicación.
Este diario deberían leerlo no solo adolescentes sino también madres y padres de adolescentes, quizá entenderían un poco del fuerte sentimiento de injusticia que sienten en sus propias entrañas en acontecimientos que a los padres les resultan insignificantes. Los padres se embeben de poder hacia los hijos, pero no se dan cuentan (ya no se acuerdan) de que los hijos adolescentes empiezan a pensar por sí mismos de una forma racional y coherente, los insultos, las descalificaciones, los reproches no los sienten como hijos sumisos al poder de los padres sino como punzadas en lo mas fondo de su ser. De aquí la indiferencia que siente Ana respecto a su madre, indiferencia que, por otra parte, no tengo duda, tendría un carácter temporal si a Ana le hubieran dado la oportunidad de seguir viviendo.
Impresiona la capacidad intelectual de Ana (incluso, aunque en menor grado, la de su hermana), se esforzaba en estudiar, continuamente leyendo y escribiendo cuentos, además del diario. Aficiones que denotan un nivel intelectual muy por encima de lo normal, Historia, Mitología. Que avidez de lectura, que avidez de conocimientos, que desperdicio de existencia.
Ana Frank es religiosa, reprocha a Peter su no religiosidad, aquí se muestra intolerante. El 31 de marzo de 1945 Ana exclama “Dios no me dejará sola”, pero se equivocaba, Dios la abandonó cuatro meses y cuatro días mas tarde. El 4 de agosto, cuando sus esperanzas de liberación eran mas grandes que nunca (Desembarco americano en Normandía, Victoria aliada en Casino y posterior entrada en Roma, atentado fallido contra Hitler organizado militares alemanes, avance imparable del ejercito rojo, etc) empezó su autentico calvario, calvario que no pudo describir en su querido diario porque le quitaron todo antes que la vida, le quitaron hasta el “paciente papel que todo lo soporta”, vivió 7 meses de calvario para acabar muriendo de tifús en la más absoluta soledad, poco antes de que el ejercito aliado liberara el campo de concentración, donde murió y que supuestamente debe contener, en su fosa común, sus restos mortales junto a los de su hermana Margot, que murió poco antes de la misma enfermedad. No tenemos diario de esta parte final de su vida, una pena, pero podemos imaginar algo de lo que hubiera escrito y se nos sobrecoge el corazón.